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«Las crГіnicas de McAndrew», Charles Sheffield

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A Larry Niven, cuyos relatos me hicieron volver a la ciencia ficciГіn; a Jim Baen, quien comprГі mi primer cuento y me alentГі a seguir escribiendo; y a Jerry Pournelle, cuya insistencia para que escribiera un В«buen relato de agujeros negrosВ» dio origen a McAndrew y Jeanie Roker.

INTRODUCCIÓN — LAS CRÓNICAS DE McANDREW

Los escritores, lectores y críticos de ciencia ficción solemos fracasar a la hora de definir correctamente el género. No obstante, todos coincidimos en que existe una particular rama que se suele denominar «ciencia ficción hará». Los adeptos a esta variante opinan que es la única subdivisión que justifica la palabra «ciencia» en la ciencia ficción, y que todo lo demás es mera fantasía. Y para describir esta especialidad emplean adjetivos como «auténtica», «científicamente correcta», «extrapolativa» o «ingeniosa». A quienes no les gusta, les parece pesada y aburrida, y la describen como «desprovista de personajes», «mecánica», «puros artefactos», o «cohetes y pistolas de rayos». Hay quienes no soportan la ciencia ficción hard… y hay quienes no saben leer otra cosa.

La ciencia ficciГіn hard puede definirse de modos muy diversos. Mi definiciГіn favorita es de corte operativo: si uno puede suprimir de un relato la ciencia y la especulaciГіn cientГ­fica sin perjudicarlo mucho, no es ciencia ficciГіn hard. Otra definiciГіn popular que no me gusta tanto es Г©sta: en un relato de ciencia ficciГіn hard, las tГ©cnicas cientГ­ficas de observaciГіn, anГЎlisis, teorГ­a lГіgica y ensayos experimentales deben emplearse indistintamente de dГіnde o cuГЎndo transcurra la escena. El problema que encuentro a esta definiciГіn es que, de aceptarla, muchos relatos de misterio se incluirГ­an en el gГ©nero de la ciencia ficciГіn hard.

Sea cual sea la definiciГіn correcta, no suele haber dificultad a la hora de decidir si un libro es o no de ciencia ficciГіn hard. Y si bien un escritor nunca sabe bien quГ© ha escrito en un libro, y los lectores a menudo extraen cosas que nunca fueron incluidas conscientemente, creo sin lugar a dudas que el libro que tienen entre las manos es de ciencia ficciГіn hard. Espero que, sobre todo, sea leГ­do como tal. Siendo asГ­, asumo una especial responsabilidad para con el lector, que deriva de mis primeras experiencias con la ciencia ficciГіn.

DescubrГ­ el gГ©nero por mГ­ mismo siendo adolescente (como casi todo el mundo que conozco: en la escuela nos torturaban con Wordsworth y Bunyan, mientras Clarke y Heinlein eran placeres privados para despuГ©s de clase). Lo que sabГ­a de ciencia autГ©ntica era muy poco; asГ­, devoraba todo lo que caГ­a en mis manos y luego regurgitaba a mis amigos todo aquello que las revistas de ciencia ficciГіn etiquetaban de В«cientГ­ficoВ». Eso no tardГі en forjarme una reputaciГіn de persona avezada en teorГ­as y datos, muchos de ellos errГіneos, y otros decididamente insГіlitos. Los escritores no se molestaban en distinguir las teorГ­as cientГ­ficas, que tomaban prestadas, de las originales especulaciones nada sistemГЎticas que inventaban en sus relatos. Yo tampoco.

Lo sabГ­a todo sobre los canales de Marte, los estanques de polvo de la Luna, las ciГ©nagas de Venus, la propulsiГіn de Dean, la dianГ©tica, y la mГЎquina de Hieronymus. CreГ­a que el hombre estaba mГЎs emparentado con el cerdo que con el mono; que los ГЎtomos eran sistemas solares en miniatura; que uno podГ­a lanzar un hombre a la Luna con un caГ±Гіn (creencia que no subsistiГі a mi primer semestre de DinГЎmica); que la glГЎndula pineal era sin duda un rudimentario tercer eje y probablemente el asiento de las facultades paranormales; que los experimentos de Rhine en la Universidad Duke habГ­an hecho de la telepatГ­a una rama incuestionable de la ciencia moderna; que con un poco de ingenio y algunas piezas electrГіnicas uno podГ­a construir en el jardГ­n trasero de su casa una nave espacial para llegar a la Luna; y que, por muchas razas extraГ±as que hubiese dispersas por toda la galaxia, los humanos siempre serГ­an la especie mГЎs inteligente, maravillosa y mejor dotada del universo.

Esto Гєltimo tal vez sea verdad. Como habГ­a seГ±alado Pogo tiempo atrГЎs, verdadero o falso, en ambos sentidos es un juicio sumamente sensato.

Lo que necesitaba era un resumen sintetizado, una В«chuletaВ» oficial. En el colegio las habГ­a sobre las obras de Shakespeare. Eran pequeГ±os resГєmenes sorprendentemente buenos que perfilaban el argumento, decГ­an quiГ©n hacГ­a quГ© y por quГ©, y hasta nos informaban exactamente en quГ© pensaba Shakespeare cuando escribiГі la obra. Si no decГ­an quГ© habГ­a almorzado ese dГ­a era sГіlo porque esa pregunta nunca aparecГ­a en los exГЎmenes.

En aquel entonces no lo sabГ­a, pero lo que me faltaba eran las В«chuletasВ». De haber tenido la informaciГіn equivalente respecto a la ciencia ficciГіn, no habrГ­a asegurado a mis amigos (como hice) que los cerebros de los robots industriales funcionaban con positrones, que los libros de Dirac y Blackett nos conducirГ­an a una propulsiГіn mГЎs rГЎpida que la luz, o que en los cuadernos de Leonardo da Vinci estaban todos los detalles necesarios para construir un cohete capaz de volar hasta la Luna.

Como ya dijo Mark Twain, lo que produce problemas no es lo que no sabemos, sino lo que sabemos que no es asГ­( ). Por eso este libro viene con В«chuletaВ» incluida. El ApГ©ndice elucida la ciencia real, que se basa en las teorГ­as de hoy y es coherente con ellas (aunque tal vez no con las de maГ±ana), y la separa de la В«cienciaВ» que he inventado en estos relatos. He intentado trazar una clara lГ­nea divisoria, en el umbral donde los hechos se detienen para dejar paso a la ficciГіn. Pero incluso el material inventado pretende ser coherente con lo que hoy se conoce, y partir de la ciencia actual. No contradice las teorГ­as vigentes, si bien no encontrarГЎn ningГєn trabajo sobre Г©l en el Physical Review ni en el Astrophysical Journal.

Es decir, aún no. Pero dentro de unos años… ¿quién sabe?

 

CHARLES SHEFFIELD,

noviembre de 1982.

PRIMERA CRÓNICA — VECTOR DE MUERTE

Cuando Yifter llegГі a bordo, en el Nivel de Control todos tenГ­an alguna razГіn para estar trabajando en la popa. HabГ­a una seguridad extrema, desde luego. En realidad, nadie podГ­a ni acercarse sin tener un buen motivo. No obstante, tratГЎbamos de curiosear todo lo posible: uno no suele tener ocasiГіn de ver a un hombre que ha matado a mil millones de personas.

Al lado de Yifter venГ­a Bryson, de la Coordinadora Planetaria. No estaban esposados, ni nada melodramГЎtico por el estilo. Superado cierto nivel de notoriedad, los criminales son tratados con cierta deferencia e incluso con respeto. Bryson y Yifter hablaban de modo amistoso, aunque estaban en medio de un grupo de altos oficiales de seguridad, todos con actitud vigilante y armados hasta los dientes.

Llevaban la seguridad al extremo. Cuando me acerquГ© para saludar a Bryson y su prisionero, dos guardias me detuvieron antes de que pudiera aproximarme a distancia mortal, y se mantuvieron a mi lado mientras nos presentaban. Hace tiempo que no vivo en la Tierra, y seguramente sabГ­an que no tengo parientes cercanos en ella, pero no querГ­an correr riesgos. Yifter era un potencial blanco de venganzas personales: mil millones de personas dejan muchos amigos y parientes.


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